EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

Pastor Jorge L. Cintrón

 

“Y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Jacobo, más tarde a todos los apóstoles, y, por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. 1 Corintios 15:5-8

 

La iglesia cristiana primitiva estuvo muy consciente de que el poder de la resurrección que obró en Jesús también obraba en ellos.

 

Al escoger la persona que iba a sustituir a Judas Iscariote en el grupo de los apóstoles queda establecido que ellos entendían que su responsabilidad era la ser testigos de la resurrección de Jesús. “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.” (Hechos 1:21,22).

 

Al presentar su mensaje en el aposento alto, Pedro afirma de que ellos son testigos de la resurrección. “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos”. (Hechos 2:29-32).

 

Pablo hizo una excelente exposición sobre la resurrección en 1 Corintios 15

 

Afirma en los versos 12 al 21 de ese capítulo: “Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos”.

 

También presenta en los versos 3 al 8 de ese capítulo una lista de testigos de la resurrección corporal de Cristo.

 

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.”

 

Hoy por hoy la Iglesia no proclama sobre la resurrección de Cristo. Tampoco la Iglesia proclama sobre la Segunda Venida de Cristo que es la máxima esperanza de la iglesia. No habla de evangelizar que es el propósito último de la Iglesia. Casi no utiliza la oración, que es su herramienta más poderosa.

 

La resurrección es la máxima expresión del poder que tiene la Iglesia. El poder de la resurrección es el poder de hacer posible lo que es imposible. El poder del nombre de Cristo es el poder que le da autoridad a la Iglesia. El poder de la sangre de Cristo es el poder de la restauración

 

¿Qué significa el poder de la resurrección?

 

 Es poder para una nueva vida.

 

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:4-8)

 

Es poder para vencer el pecado

 

“Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.” (Romanos 6:8-120

 

Es poder para hacer señales

 

Pedro y Juan al explicar ante el concilio judío la sanidad del cojo de nacimiento de la puerta de la Hermosa mencionan la resurrección 

 

“Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano”. (Hechos 4:10).

 

El poder de la resurrección trae una esperanza viva al creyente (1 Corintios 15:19-20,55-58)

 

“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.” Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. ….. “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

 

El libro de Efesios afirma algo interesante sobre la iglesia. Dice en Efesios 2:6 que la iglesia está sentada con Cristo en los lugares celestiales;  “.....  Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales”

 

El escritor de Hebreos al hablar de Jesús como sumo sacerdote señala; “.....Tenemos tal sumo sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,”

 

La iglesia está sentada con Cristo a la diestra del Padre  de la Majestad  en  los cielos.

 

A través del libro de Apocalipsis se develan las funciones que ejerce la iglesia sentada en los lugares celestiales. Los veinte y cuatro (24) representa a esa iglesia en Apocalipsis. Esa es la Iglesia del Trono de Dios.

 

Las funciones de esa iglesia son:

 

ADORADORA DE  DIOS (Apocalipsis 4:10; 5:11,12, 14; 19:4),

 

CONSOLADORA

 

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.” (Apocalipsis 5:5)

 

INTERPRETE DE DIOS

 

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. (Apocalipsis 7:13)

 

INTERCESORA EN FAVOR DE LOS HOMBRES

 

Una de las grandes funciones que ejercita la Iglesia del Trono de Dios es la de ser intercesora; “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos” (Apocalipsis 5:8)

 

El poder de la resurrección esta disponible  para todo el que forma parte de la iglesia de Cristo

 

Es necesario para ser verdaderamente un creyente en Jesucristo y parte de la Iglesia de Cristo que Jesús sea el Salvador y Señor de uno. Es necesario que para ser verdaderamente un creyente en Jesucristo confesar públicamente que uno quiere que Jesús sea el Salvador y Señor de la vida de uno.

 

Esta oración, si verdaderamente crees en Jesucristo, te puede ayudar a invitar a Jesucristo a que venga a tu vida.

 

"Padre, reconozco que soy pecador.

Acepto que Jesucristo es:

Tu Hijo, que es el hijo de Dios,

Que murió en la cruz por mis pecados,

Que Tú, Padre, le levantaste de los muertos.

 

Gracias Jesús por pagar el precio de mis pecados.

Perdóname y hazme una nueva criatura.

Lávame con tu sangre y entra en mi corazón.

Te entrego hoy mi vida.

Te recibo como mi Salvador y Señor.

 

Santo Espíritu ven a mi vida.

Capacítame para vivir cada momento de mi vida de acuerdo a la decisión que hoy he tomado.

 

En el nombre de Jesucristo he orado. Amen"

 

N O T A:

 

Si al leer este mensaje quieres recibir a Jesucristo como tu Salvador personal envíame un mensaje a mi correo electrónico. Mi correo electrónico es cadenadeintercesión@yahoo.com Todo correo electrónico será leído solamente por este servidor y mantenido en completa confidencialidad.

 

Este mensaje será presentado el domingo 29 de julio de 2018 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.

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