SALMOS 79:9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre

 

El diccionario de la Real Academia Española, define la palabra “celos” como un derivado del latín zelus y significa ardor, celo, hervir.

Se distinguen dos maneras de interpretar esa palabra, de acuerdo a la Biblia: 1) El celo por las cosas de Dios, y 2) El espíritu de celos que produce malos frutos según la carne.

 

El celo de Dios podría definirse como el Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.  También puede definirse como Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona. Dios es un Dios celoso porque tiene interés extremo por su creación.

 

2CORINTIOS 7:11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.

 

Los cristianos debemos cultivar el celo por las cosas de Dios, siendo diligentes en nuestro estudio de la Palabra, la oración y poniendo en práctica todo lo aprendido.  Pero en este estudio nos enfocaremos más en desenmascarar al Espíritu de Celos, que produce frutos malos según la carne.

 

El Espíritu de Celos se define como un fuerte recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda y llegue a ser alcanzado por otro. También puede definirse como la sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra persona.  [Números 5:14]

 

PROVERBIOS 6:34 Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza

 

El espíritu de Celos afecta a los hombres y mujeres en diversos flancos de sus vidas.  El primer caso que la Biblia relata es el celo entre hermanos.

 

GENESIS 4:8-9 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

 

El espíritu de celos entre hermanos se da no solo entre los de sangre y carne, pero también entre hermanos en la fe.  El objetivo de este espíritu inmundo es dividir y luego destruir las relaciones entre hermanos, familiares, y hermanos en la fe.  Nosotros como cristianos tenemos la responsabilidad de detectar si este espíritu está operando entre nosotros, y reprenderlo en el nombre de Jesús, arrepintiéndonos por haberle dado lugar, y después pidiéndole a Dios que nos llene del antídoto contra este mal: El amor.

 

HECHOS 13:45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.

 

Los celos son un fruto de la carne. Cuando se le da lugar a esos “sentimientos” en uno, la carne está tomando un lugar preponderante, el cual sólo debiera corresponderle al Espíritu. Y cuando tomamos decisiones basados en la carne, por lo general, erramos.

 

1CORINTIOS 3:3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

GALATAS 5:20 [Los frutos de la carne son:] idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías

 

Dentro de las iglesias, los celos entre hermanos son manifiestos cuando un hermano o hermana tiene temor de que “alguien más” les quite su “lugar” de autoridad.  El espíritu de celos opera entonces creando divisiones, rumores, chismes, y contiendas para dividir y destruir a todo el rebaño.  Otras personas que sufren de este espíritu inmundo, tienden a ignorar, hacer como si la “otra” persona no existiera, disuadiendo su participación cualquier evento de la iglesia que represente una “amenaza” para la persona que sufre de este mal.  El espíritu de celos se da también entre los niños, quienes no soportan la atención, buena o mala, que otros niños reciben, y reaccionan ya sea en contra de esos niños –golpes, peleas, contiendas, divisiones- o mostrando rebeldía y llamando la atención de manera negativa. Se puede decir que es parte intrínseca de la “naturaleza caída del hombre”.  Es responsabilidad de los padres luchar y ponerse en la brecha por sus hijos, -una vez detectado el espíritu inmundo operando en ellos- y perseverar para inculcar y plantar en los hijos semillas de amor por los otros niños, enseñándoles a perdonar y compartir, amar, orar, pedir perdón y sobre todas las cosas ser pacientes y tolerantes.

 

SANTIAGO 3:14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad

SANTIAGO 3:16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa

MATEO 24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará

 

Por último, otro fruto del Espíritu de Celos se da en contra de las parejas: Cuando el espíritu de celos se mete entre los esposos, produce “alucinaciones” visuales y mentales que en verdad hacen pensar a la persona que los sufre, que su esposo(a) está teniendo un romance con otra persona.  Muchas otras veces,  este espíritu inmundo entra a las personas cuando en verdad se produce un acto de infidelidad, y luego es imposible erradicarlo por la falta de perdón.  La persona que sufre esclavitud por este espíritu inmundo, necesita ayuda, consejería y mucha oración para llegar a la raíz del problema que es la falta de autoestima, la inseguridad, desconfianza y la falta de amor y perdón.  La persona que en verdad ha sufrido de infidelidades por parte de su esposo(a) puede sentirse más que justificada a sentir esos celos.  Pero en realidad Dios no nos quiere esclavos de ese ni de ningún otro espíritu inmundo: DIOS NOS QUIERE LIBRES.  JESUCRISTO sentado en el trono de nuestro corazón es suficiente para hacernos libres.

 

CANTARES 8:6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.

 

Recordemos que el Espíritu de Celos puede venir ya sea por el pecado del cónyuge o por alucinaciones –sin que en realidad nada esté pasando- y en ambos casos necesitamos pedir ayuda de lo alto para ser verdaderamente libres.  Sustituyendo los celos por amor, orando por el esposo(a) o esposa todos los días y canalizando el amor no sólo al esposo o hijos, sino a los semejantes, dejando de estar ensimismados con “nuestro problema” y volteando a ver la necesidad de quienes nos rodean,  eso ayuda bastante a ser libre de ese espíritu de Celos. También empaparse en la palabra de Dios, poner en práctica el amor de Dios en nosotros, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, son el antídoto contra ese espiritejo.

 

JUAN 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros

 

Que feo es ver en las iglesias las manifestaciones de espíritus de celos.  Yo me imagino cómo Jesús se entristece al ver que sus elegidos y siervos no estamos cumpliendo con el gran mandamiento que Jesús mismo nos dio:

 

JUAN 13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

 

2JUAN 1:5 Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.

 

Si hace falta amor entre nosotros, pidámosle a Dios.  Dios es amor y en la medida que algunos obedezcan sus mandamientos, esto creará un impacto dentro de la familia, y por ende dentro de la iglesia.  Recordemos que estos espíritus inmundos afectan tanto a una como a la otra.  Y nosotros debemos luchar por poner en práctica  el amor de Dios en toda circunstancia, rechazando y resistiendo todo espíritu inmundo que quiera apartarnos del amor de Dios, y de nuestro servicio al Señor.  Recordemos entonces, que es el amor:

 

1CORINTIOS 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 1CORINTIOS 13:8 El amor nunca deja de ser;

 

Que la gracia, la paz y el amor de Dios estén sobre todos nosotros, todos los días y que su Palabra traiga libertad a los cautivos, en el nombre de JESUCRISTO nuestro Señor amen y amen.

 

www.cristianosunidos.com

 

Visitas: 4166

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de CristianoBook para añadir comentarios!

Participar en CristianoBook

© 2017   Creado por Pablo Roman Caballero.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio