Cristianos y Cristianas adorando a Dios 24 horas al día!
Estas líneas no tiene el propósito de ofender, pero si una persona se siente ofendida, solo porque se dice una verdad delante de la cual muchos prefieren hacerse ciegos, solo le pido a Dios que le traiga a esa persona convicción en su corazón. Esta verdad tiene que decirse, ya no podemos seguir jugando este juego, y seguir ofendiendo a Dios como lo estamos haciendo.
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Comentario por Nati Armando el octubre 8, 2011 a las 4:53pm
Comentario por SILVIA ESCOBAR el septiembre 29, 2011 a las 1:18am
Comentario por Pr. CARLOS FIGUEROA RAMIREZ el septiembre 6, 2011 a las 3:59pm “La Escritura dice que Jesús se hizo Pobre Para que Nosotros fuéramos Ricos”
Verdaderamente, La Biblia dice,
“Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos” (2 Corintios 8:9).
Se discute que debido a que la Escritura claramente dice que Jesús era materialmente rico en el cielo y vino a ser materialmente pobre en la tierra, entonces era la riqueza material lo que Pablo tenía en mente cuando escribió que sus lectores podrían enriquecerse a través de la pobreza de Cristo. Con seguridad, dicen ellos, que si Pablo estaba hablando de riquezas materiales y de pobreza, en la primera parte del verso, no estaría hablando de riquezas espirituales en la segunda parte del verso.
Sin embargo, si Pablo quería decir que seríamos materialmente ricos por la pobreza de Cristo, tendríamos que preguntarnos por qué escribió tan sólo unos versos después en la misma carta,
“en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez” (2 Corintios 11:27).
Si Pablo quería decir en 2 Corintios 8:9 que Cristo se hizo pobre para que fuéramos ricos, ciertamente la intención de Cristo no se estaba cumpliendo en la vida de Pablo. Así que obviamente Pablo no quería decir que Jesús fue materialmente pobre para que nosotros fuéramos materialmente ricos en la tierra. Él dijo que nosotros podríamos ser espiritualmente ricos, “ricos para Dios” como Jesús dijo (ver Lucas 12:21), y ricos en el cielo donde están nuestros corazones y tesoros.
¿Será seguro asumir que debido a que Pablo estaba hablando de riquezas materiales en una parte de su oración, entonces no es posible que estuviera hablando de riquezas espirituales en la otra parte de la oración, como los predicadores de la prosperidad dicen? Consideremos las siguientes palabras de Jesús dirigidas a algunos de sus seguidores en la ciudad de Esmirna:
“Yo conozco tus obras, tu tribulación, tu pobreza (aunque eres rico)…” (Apocalipsis 2:9a).
Claramente Jesús estaba hablando de la pobreza material que sus seguidores estaban sufriendo, y tan sólo unas pocas palabras después, Él estaba hablando de riqueza espiritual a los mismos creyentes.
Comentario por Pr. CARLOS FIGUEROA RAMIREZ el septiembre 6, 2011 a las 3:57pm Otra Torcedura
Este mismo Pasaje es frecuentemente usado en otra forma por los predicadores de la prosperidad con el fin de justificar su doctrina. Ellos dicen que debido a que la ley prometió pobreza a aquellos que no la guardaran (ver Deuteronomio 28:30-31. 33, 38-40, 47-48, 51, 68) y debido a que Pablo escribió que Jesús nos redimió de la maldición de la ley (ver Gálatas 3:13), nosotros, los que estamos en Cristo, hemos sido redimidos de la maldición de la pobreza. Primero, se puede debatir el hecho de que Pablo estaba pensando en una maldición específica en Deuteronomio 28, cuando él escribió “la maldición de la ley” de la cual Jesús nos redimió. Note que Pablo no dijo que Jesús nos redimió de las maldiciones (plural) de la ley, sino de la maldición (singular) de la ley, quizás queriendo decir que toda la ley era una maldición a aquellos que buscaban salvación al guardarla. Una vez que somos redimidos en Cristo, no cometeremos más el error de tratar de salvarnos a nosotros mismos al guardar la ley, y por esto somos redimidos de la maldición de la ley. Si Pablo estaba verdaderamente diciendo que Cristo nos redimió de todos los desastres escritos en Deuteronomio 28, por lo cual se nos garantiza la prosperidad material, deberíamos preguntarnos por qué Pablo escribió de sí mismo “hasta el día de hoy padecemos hambre y tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos lugar fijo donde vivir” (ver 1 Corintios 4:11). También debemos preguntarnos por qué Pablo escribió, “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada? Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero” (Romanos 8:35-36). Obviamente, Pablo no hubiera escrito estas palabras si todos los cristianos estuvieran exentos de sufrir persecución, hambre, desnudez, peligro o espada, debido a que Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley. También nos tenemos que preguntar por qué Jesús anticipó la siguiente escena: “Entonces el rey dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuiste a verme. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? ¿O Cuando te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Respondiendo el rey les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25: 34-40, énfasis agregado). Según este pasaje, no hay duda de que algunos creyentes que “son redimidos de la maldición de la ley”, podrían encontrarse en situaciones nada prósperas. Sin embargo, note que en las circunstancias de prueba que Jesús describió, Dios suplió las necesidades de los creyentes que sufrían, y lo hizo por medio de otros creyentes que tenían más de lo que necesitaban. Siempre podemos esperar que Dios supla nuestras necesidades, aun si temporalmente no pareciera así. Finalmente, aquellos predicadores de la prosperidad que quieren ser tan ricos como Abraham deben sinceramente preguntarse si quieren vivir en una tienda toda su vida sin electricidad ni agua. Aquellos a quien Dios bendijo con cierta cantidad de dinero en el Antiguo Testamento, se esperaba que usaran sus riquezas para la gloria de Dios, compartiendo su abundancia y proveyendo para otros. Esto fue lo que Abraham hizo, al suministrar empleo a cientos de personas que suplieron sus necesidades (ver Génesis 14:14). Job también hizo esto, y también testificó de usar su riqueza para cuidar a las viudas y huérfanos (ver Job 29:12-13, 31: 16-22). Aquellos que tienen habilidades para los negocios
Comentario por Pr. CARLOS FIGUEROA RAMIREZ el septiembre 6, 2011 a las 3:54pm “Será cierto que Dios Hizo a Abraham Rico y Las Bendiciones de Abraham son Promesa para Nosotros”
Esta justificación común se origina en las palabras de Pablo que encontramos en el tercer capítulo de Gálatas. Hablaremos acerca de este verso, pero dentro de su contexto:
“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los que tienen fe son bendecidos con el creyente Abraham. Todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para cumplirlas. Que por la ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque el justo por la fe vivirá. Pero la ley no procede de la fe, sino que dice: El que haga estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que por la fe recibiéramos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3:8-14, énfasis agregado).
La “bendición de Abraham” de la cual Pablo habla en el verso 14 era la promesa de Dios a Abraham para bendición de todas las naciones en él (lo que vemos en el verso 8), o más específicamente, como Pablo lo explica unos versos después, en la semilla de Abraham, Jesús (Gálatas 3:16). De acuerdo con lo que acabamos de leer, Jesús proveyó esa promesa de bendición a todas las naciones al ser maldecido por Dios, muriendo por los pecados del mundo en la cruz. Así que las bendiciones de Abraham que llegaron a los gentiles no son acerca de hacer a los gentiles materialmente ricos como Abraham, sino acerca de la promesa de Dios a Abraham de bendecir a las naciones gentiles por medio de su semilla—y su cumplimiento en Jesús a través de su muerte en la cruz por ellos. (El tema central de Pablo es que los gentiles pueden ser salvos por fe, igual que los judíos, a través de la fe en Jesús).
Comentario por Pr. CARLOS FIGUEROA RAMIREZ el septiembre 6, 2011 a las 3:52pm “Salomón y sus riquezas”
Esta es la justificación que muchos predicadores de la prosperidad usan para disfrazar su codicia. No recuerdan que Dios le dio riquezas a Salomón por una razón. Cuando Dios le prometió a Salomón que le recompensaría en grande, Salomón le pidió sabiduría para liderar a su gente. Dios estaba tan complacido de saber que Salomón no pidió riquezas (entre otras cosas), que junto con la sabiduría le dio también las riquezas. Sin embargo, Salomón no usó su sabiduría como Dios lo deseaba, por lo tanto, se convirtió en el hombre más simple que haya vivido. Al ser sabio, debió haber hecho caso de lo que Dios dijo a Israel en la ley antes de que él naciera:
“Ciertamente pondrás como rey sobre ti al que Jehová, tu Dios, escoja. A uno de tus hermanos pondrás sobre ti como rey; no podrás poner sobre ti a un hombre extranjero que no sea tu hermano. Pero él no deberá tener muchos caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de adquirir caballos, pues Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Tampoco deberá tener muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni amontonará para sí demasiada plata ni oro” (Deuteronomio 17:15-17).
Esta es otra escritura que los predicadores de la prosperidad siempre ignoran, siguiendo el ejemplo de Salomón quien también la ignoró hasta su muerte. Y como él, estos predicadores también se convierten en idólatras. Recuerda que el corazón de Salomón se inclinó a adorar muchos ídolos por sus muchas esposas, esposas que pudo sostener debido al mal uso de su gran fortuna.
Dios tenía la intención de que Salomón usara su sabiduría para amar a su prójimo como a sí mismo, pero Salomón la usó para amarse sólo a sí mismo. Él multiplicó el oro, la plata, los caballos y las esposas para él, en franca desobediencia contra el mandamiento de Dios. Por último se casó con setecientas esposas y poseía trescientas concubinas, impidiendo así que mil hombres recibieran sus esposas. En vez de dar al pobre, Salomón se enriqueció a sí mismo. Es increíble que los predicadores de la prosperidad se aferren a Salomón como modelo para los cristianos del Nuevo Testamento, cuando existe tanta evidencia de su egoísmo y su idolatría. ¿No es nuestra meta ser como Cristo?
Comentario por Pr. CARLOS FIGUEROA RAMIREZ el septiembre 6, 2011 a las 3:50pm El Ejemplo de Cristo
Él practicó lo que predicó. ¿Cómo vivió Jesús? Jesús no hizo tesoros en la tierra, quizá pudo fácilmente explotar su ministerio y ser muy rico. Muchos ministros con dones especiales han asumido erróneamente que si sus ministerios atraen dinero, es porque Dios quiere que sean ricos. Sin embargo, Jesús no usó su unción para ganancia personal. El dinero que se le daba lo usaba para hacer discípulos. Él se encargó de sustentar las necesidades de sus discípulos. (La diferencia entre Jesús y los predicadores de la prosperidad es que Jesús no era egoísta, y no gastó el dinero de su ministerio para enriquecerse personalmente.)
En nuestros días, los discípulos jóvenes tienen que pagar para ser enseñados por los ministros en las escuelas bíblicas. Pero Jesús hizo exactamente lo opuesto.
Jesús vivió una vida de confianza, creyendo que su Padre supliría todas sus necesidades y las necesidades de los otros que estaban con Él.
Algunas veces, era invitado a banquetes y cenas y otras veces le vemos comiendo espigas del campo (ver Lucas 6:1).
En por lo menos dos ocasiones Jesús proveyó comida para miles de personas que le escuchaban. ¡Qué diferente es esto de las conferencias modernas donde el que quiere oír debe pagar la entrada! Cuando proveemos el alimento para aquellos que asisten a nuestras conferencias, hay quienes se burlan de nosotros al decir que “le pagamos a la gente para que nos escuche”. Pero en realidad, sólo estamos siguiendo el modelo de Jesús.
Jesús también cuidó del pobre, y su grupo mantenía una caja de ahorros de donde se hacía la distribución. Dar al pobre era algo tan regular en el ministerio de Jesús que cuando Él le dijo a Judas que trabajara rápido en la última cena, los demás discípulos asumieron que Judas iba a comprar más comida para el grupo o que iba a llevar dinero a los pobres (ver Juan 13:27-30).
Jesús tiene tanto que decir acerca del dinero que no tenemos tiempo para considerarlo todo. Sin embargo, consideremos algunas de las enseñanzas más comunes de los modernos predicadores de la prosperidad que son partidarios de torcer las escrituras y de engañar a los creyentes.
Comentario por Isidro Reyes Martinez el septiembre 1, 2011 a las 2:26am Buenos dias, Pastor Pablo.
Coincido en los comentaruios vertidos al respecto del video de los lobos vetidos deovejas que utilizan el evangelio para enriquecerse, olvidando el verdadero propósito de la Gran Comisión que nuestro Señor Jesucristo nos dejó. Sin embargo los creyentes firmes en la fe debemos estar preparados para denunciar como lo hace Usted en este video, a todos aquellos que se enriquecen utilizando de manera equivocada el Evangelio.
Cristo tiene para ellos la recompensa adecuada. Dios le siga bendiciendo como hasta ahora.
Mi nombre es Isidro Reyes Martinez.
Comentario por Aracelis De la Hoz Mazu el agosto 1, 2011 a las 1:32am Pastor Pablo.
¡Bendiciones de Dios Todo Poderoso!
¡Que buena exhortación!
Pastor Pablo cuanto duele saber que halla tantas almas idolatrando el dinero y perdiendo su alma por el, porque siempre hay afán de tener dinero? tener reconocimiento? pues no valdría la pena perder la oportunidad que nos esta dando Dios, se ha perdido la humildad de los corazones, el amor al prójimo, el deseo de ser importante para la obra de Dios de manera sincera y sin intereses mas que agradar a Dios con la obra de nuestras manos, que nuestra obediencia sea ofrenda de amor para el.
Ya la iglesia moderna esta practicando la apostasía esta en el punto máximo, pues es verdad que lo hacen lo he visto, danzas con raíces culturales dependiendo de la zona por ejemplo yo soy de Colombia y en algunas iglesias cristianas bailan cumbias con polleras, representaciones teatrales donde se disfrazan y cosas así, hay las emisoras cristianas están en siembra todo el año, hacen pactos con dinero diciendo que se miltiplicara al 101% en fin cada cosa que se inventan es dinero.
Solo queda ser cuidadosos, escudarse en la palabra de Dios que es verdad pura y sabia y cumplir sus mandatos.
Gracias.
Comentario por IVONNE VILLAGRA el julio 27, 2011 a las 7:49pm

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