Cada mujer tiene necesidades y muchas de nosotras tenemos la culpa de procurar que otras personas la satisfaga, en especial el hombre de nuestras vidas. Con demasiada frecuencia esperamos que ellos satisfagan las necesidades que solo Dios puede llenar. Y luego nos decepcionamos cuando no pueden. Esperamos demasiado de ellos, cuando nuestras expectativas deberían estar en Dios.
Lisa Bevere,(kis…