Cristianos y Cristianas adorando a Dios 24 horas al día!
Pablo Roman Caballero
Director
Soteriologia
LECCIÓN N.-9
TEMA: LA JUSTIFICACIÓN
TEXTO BASE: “Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”. (Gálatas 3.23-24)
UNA VERDAD PRÁCTICA: En la justificación se nos imputamos la justicia de Dios, por medio de la fe en Cristo. La justicia de Cristo, no es imputada, ni impartida; es impartida en el proceso de santificación y es imputada, en el acto de la justificación. Por lo que la justificación, no es una «ficción legal»; sino, un «hecho legal». Es por la obediencia de Cristo, que hemos sido hechos justos. « Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.» (Romanos 5.19).
UN PUNTO DE PARTIDA: La enseñanza acerca de la doctrina de la justificación por la fe, se halla en la Epístola a los Romanos. Después de los primeros dos capítulos y medio, en los que se revela la condición caída de la especie humana (tanto de judíos como de gentiles y la necesidad absoluta de una justicia del corazón más que meras obras aparentes), concluye: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3.19-20).
OBJETIVOS DEL TEMA: Aprender, acerca de los efectos de la JUSTIFICACIÓN son permanentes.
Conocer, que la JUSTIFICACIÓN se basa en el Nuevo Pacto establecido por el Señor Jesucristo y que es inseparable de él.
Comprender, que el método de la JUSTIFICACIÓN salvadora, es por medio del sacrificio sustituto del Señor Jesús.
Aplicar, la JUSTIFICACIÓN salvadora a nuestra vida diaria, en la renuncia permanente al pecado y todos sus esquemas sutiles de seducción.
En la JUSTIFICACIÓN, es Dios quien tiene que satisfacerse a sí mismo, en razón de su santo amor. Dios tiene que ser fiel a sí mismo. Por lo tanto, no estaba dispuesto a actuar por amor, a expensas de su santidad y tampoco estaba dispuesto a actuar en santidad, a expensas de su amor. Se podría afirmar, que dio satisfacción a su santo amor muriendo él mismo, la muerte que merecían los pecadores y cargando con el juicio correspondiente. Impuso y aceptó al mismo tiempo, la penalidad del pecado de los seres humanos. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5.21). Y lo hizo: "…a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús" (Romanos 3.25-26).
EL SIGNIFICADO DE LA JUSTIFICACIÓN.
Aunque es una doctrina frecuentemente mencionada en las Sagradas Escrituras, es a la verdad, una de las más desatendidas, dentro de la teología evangélica. Se puede definir, como el acto declarativo de Dios, por el cual asigna una nueva condición espiritual, a aquel que cree en el Señor Jesucristo. Es el resultado o un aspecto de la expiación efectuada por nuestro Señor Jesucristo, en beneficio de nosotros. Es decir, no es que el pecador sea justo; sino, que es declarado justo, basándose solo en su fe, en el sacrificio del Señor Jesucristo. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Corintios 1.30-31). Las palabras griegas relacionadas con la justificación en el Nuevo Testamento, proceden todas de la raíz dik, cuyo significado básico es «recto» o «justo» y por supuesto, se trata de la rectitud moral y legal.
En el Antiguo Testamento. La declaración es reparable, porque ciertamente Israel y Judá, tenían muchos pecados; de los cuales, eran totalmente responsables: “En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado” (Jeremías 50.20).
Cuando Dios justifica al pecador, que confía en Su gracia salvadora; toda evidencia de pecado y culpa, se borra completamente.
En el Nuevo Testamento. “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 10.16-17). Esto es en sí, muy sorprendente, porque es el Dios Omnisciente; el que sabe todas las cosas y ahora Él nos dice, que va a olvidar todos nuestros pecados, por el solo hecho de confiar en Su Salvación y Salvador. Por lo que Dios no ve a los creyentes, como pecadores perdonados. Él los ve, como si nunca hubieran pecado.
EFECTOS DE LA JUSTIFICACIÓN.
Debido a que estamos en el Señor Jesucristo, somos trasladados del lugar de la culpa, al lugar de la inocencia ante Dios; para mantener unas relaciones recíprocas y amorosas con Él. Dios es el Juez y Él nos declara “inocentes”, debido al sacrificio del Señor Jesús, que pudo cumplir todos los requisitos exigidos por la Ley; debido a que:
ÚNICAMENTE DIOS, ES EL JUEZ Y EL LEGISLADOR.
Dios como Juez de todos. “Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez” (Salmo 50.6). Salmo 75.7; Hechos 7.7; Hechos 10.42; Hebreos 12.23; 2 Timoteo 4.1.
Dios tiene el poder, para salvar o para destruir. “Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4.12).
Dios juzga a través del Señor Jesucristo, según el evangelio. “…en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Romanos 2.16).
Otras consideraciones. “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días” (Salmo 7.11). Salmo 9.8; Salmo 94.2; Isaías 33.22.
ANTES DEL NUEVO NACIMIENTO, TODOS ÉRAMOS CULPABLES ANTE DIOS.
La culpabilidad, no es un sentimiento particular que tengamos; sino, más bien, nuestra posición delante de Dios el Juez, como dignos de recibir el castigo de la muerte eterna. Porque: La paga del pecado es muerte. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6.23).
Todos los no regenerados, son culpables. “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3.19-20). Gálatas 3.22; 1 Juan 1.8.
La violación de los mandamientos de Dios, significa culpabilidad. “…entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló,…” (Levítico 6.4).
La desobediencia de un mandamiento significa que es culpable por todos los demás mandamientos. “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás.
Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2.10-13). El tomar el Santo nombre de Dios en vano, es pecado. “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20.7). Deuteronomio 5.11.
La adoración a los ídolos, es pecado. “En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras” (Ezequiel 22.4).
El pelear contra el pueblo de Dios, es rebelión y culpabilidad; por lo tanto, es pecado. “Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?” (1 Samuel 26.9).
Todos los pensamientos, acciones y actitudes contrarios a la voluntad de Dios, son pecados.
En el Antiguo Testamento, la confesión y una ofrenda por el pecado; podían cubrir la culpa. “O si alguno jurare a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquiera cosa que el hombre profiere con juramento, y él no lo entendiere; si después lo entiende, será culpable por cualquiera de estas cosas. Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó, y para su expiación traerá a Jehová por su pecado que cometió, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote le hará expiación por su pecado” (Levítico 5.4-6).
Era necesaria la restauración. “Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra Jehová y delinquen, aquella persona confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño, y añadirá sobre ello la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien pecó. Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcido el daño, se dará la indemnización del agravio a Jehová entregándola al sacerdote, además del carnero de las expiaciones, con el cual hará expiación por él” (Números 5.6-8). Levítico 6.5-7.
En el Nuevo Pacto, el Señor Jesús pagó el precio completo, por la liberación del hombre.
Podemos incurrir en la culpa, por ignorar a Dios y Su Palabra. “Si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere oculto a los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables;…
Cuando pecare un jefe, e hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios sobre cosas que no se han de hacer, y pecare;… Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere;…” (Levítico 4.13, 22, 27). Se puede obtener el perdón, por medio de la intercesión sacerdotal del Señor Jesucristo. “Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí” (Números 14.18-20). Hebreos 7.25-27.
El estado de culpabilidad, es heredado. “…que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación” (Éxodo 34.7). Números 14.18.
A menos que el creyente nazca de nuevo. “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,…” (Colosenses 2.13-14).
¿CÓMO NUESTRA SENTENCIA DE CULPABILIDAD, PUEDE SER CAMBIADA, POR LA DE INOCENCIA?
Nuestra inocencia no se puede lograr, por tratar de guardar la Ley; sino, por medio de la FE Salvadora en el Señor Jesucristo. Si la Salvación fuera por medio de la Ley, el Señor Jesús habría muerto en vano. “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2.19-21).
El papel de la Ley, es conducirnos al Señor Jesucristo; para ser justificados, por medio de la FE. “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gálatas 3.24).
El papel de la Ley, es proporcionar a la conciencia, la realidad de nuestra culpabilidad. “…ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3.20).
Nuestra inocencia, no es lograda, por el esfuerzo propio.
Todos los hombres han caído, por lo que, no es inocente delante de Dios. “Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún ser humano” (Salmo 143.1-2). Job 9.2-3.
No nacemos inocentes. “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51.5). Job 25.4.
Ningún rito, religión o acto de limpieza; puede limpiarnos el pecado. “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor” (Jeremías 2.22).
Nuestra inocencia se debe a la obra, que realizó el Señor Jesucristo en una cruz de madera, a nuestro favor. La justicia del Señor Jesucristo es nuestra, si tenemos FE en Él. “…la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,…” (Romanos 3.22). Isaías 61.10; Jeremías 23.6; 1 Corintios 1.30; 2 Corintios 5.21.
Por la sangre de Cristo y Su resurrección. “…el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4.25). 1 Corintios 15.17.
Es la maravillosa obra de Dios (un regalo totalmente gratuito, para todo aquel que cree, en el Señor Jesucristo).
Dios justifica a los hombres y mujeres que tengan fe, en el Señor Jesucristo. “…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3.24-26).
La justificación, es una obra totalmente divina. “…y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;…” (Filipenses 3.9).
La justificación, solo se recibe por fe. “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3.28). Romanos 4.3; Gálatas 3.6; Hebreos 11.4.
La justificación, conduce hacia la paz con Dios. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;…” (Romanos 5.1).
UN RESUMEN GENERAL DE LOS EFECTOS DE LA JUSTIFICACIÓN.
Debido a que los pecados del creyente son perdonados, se entiende que la culpa y el castigo, también son removidos; por lo que el creyente ha recibido lo siguiente:
Perdón o remisión de los pecados. (Hechos 13.38-39; Efesios 1.7; Colosenses 2.13)
La restauración del creyente, en el favor de Dios. (Juan 3.36; Romanos 1.18; Romanos 5.9; Romanos 5.1-2; Tito 3.4-7; Lucas 15.22-24)
La imputación de la justificación en el Señor Jesucristo. (Romanos 4.6-8; Romanos 3.19-20; Romanos 3.21-22; 2 Corintios 5.21; Romanos 1.16; Romanos 8.33)
EL MÉTODO DE LA JUSTIFICACIÓN.
Es muy importante, comprender el método por medio del cual, Dios justifica al pecador. La JUSTIFICACIÓN, es la base de nuestra posición delante de Dios. Definitivamente, es algo que no se puede tomar, livianamente. Dios no puede dejar pasar por alto el pecado, por la grandeza de su corazón; debe perseveraren su proceso de restauración personal y ser justo: “…con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3.26). Existe un plan divino, por medio del cual, los pecadores pueden ser declarados justos. Fuera de ese plan, la justificación, no es posible. Es casi increíble, que la naturaleza pecaminosa del ser humano, que mereciendo la condenación eterna; se le ofrezca tan grande DON, como es la JUSTIFICACIÓN de su alma, ante Dios y se queje del plan divino de Dios.
Solo hay un camino: “EL CAMINO DE DIOS”. Regocijémonos en Él, siendo muy cuidadosos, de guardar la Palabra de Dios: No por buenas obras.
Si hay una verdad bien clara y explicada en el Nuevo Testamento, es que ningún hombre o mujer, es justificado con la base de su propia rectitud o sus propias obras: “Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4.2-5). Romanos 11.5-6.
No por guardar la Ley.
Conociendo que el hombre, no es justificado por las obras de la Ley; sino, por la Fe en el Señor Jesucristo. Nosotros también hemos creído en el Señor Jesucristo, para ser justificados por la Fe en el Señor Jesucristo y no por la obras de la Ley: “…sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2.16). Romanos 3.19-20, 23.
Teóricamente sería posible ser salvo guardando la Ley, si acaso se pudiera guardar perfectamente. En todo caso, la Ley ha sido quebrantada en el pasado y somos incapaces de guardarla perfectamente en el futuro. El apóstol Pablo enseña que, nos encontramos desvalidos en ese sentido: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3.10). Y no es que haya algo malo, en la Ley misma; Pablo sigue enseñando: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” Romanos 7.12). El asunto radica, en que el hombre no puede guardar la Ley. Por lo que la Ley, hace que los hombres, se den cuenta de que son pecadores: “…ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3.20). La Ley, es como un reloj despertador; pues, tiene la capacidad de despertar. Pero, no tiene el poder, para levantarle de la cama. Es como aquel itinerario, que tiene una aerolínea; ella establece el horario de salido del avión; pero, no puede garantizar, que usted llegue al aeropuerto destino, a tiempo. Romanos 8.3 enseña: “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;…”. La Ley es débil, por la carne. Es muy triste ver aquellos que dependen de las buenas obras o por sacrificios, con la esperanza de encontrar el perdón de sus pecados y la paz con Dios. Se dice acerca de un misionero en la India, que observó a una pequeña y frágil madre, acercándose al río sagrado con un niño débil y flaco en sus brazos; mientras que a su lado iba un niño fuerte y sano. Más tarde el misionero observó, que la madre venía de vuelta del lugar de sacrificio, con el niño débil en sus brazos y acercándose el misionero a la mujer, le preguntó por el niño fuerte y sano. Ella le respondió a la pregunta: “cuando sacrificamos a nuestro dios, siempre le damos lo mejor”.
Es importante aclarar, algunas aparentes contradicciones en las Sagradas Escrituras y es en relación a lo que enseña Pablo y Santiago. Pablo enseña, que la Salvación, es solamente por medio de la Fe y no por las obras: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3.28). Mientras que Santiago, enseña que las buenas obras, son como resultado de una Fe genuina: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Santiago 2.24-26). De ahí que la Fe que salva sin obras, resultará en buenas obras. La Fe no se ve. Sólo puede ser juzgada, por lo que el hombre hace. Por esta razón Santiago enseña: “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2.18). De ahí que la Fe de Abraham, le fue contada por justicia: “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2.23). Cuando ofreció a su hijo Isaac, sobre un altar: “¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?” (Santiago 2.21). Ese acto exterior, fue la que demostró la Fe interior. Por el don de la Gracia de Dios. No se puede obrar para justificación, ni puede ser merecida. Solo es recibida por la Gracia de Dios: “…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,…” (Romanos 3.24). La Gracia no es en sí, algo que Dios expresa. Es una expresión de lo que es: “…para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3.7). Gracia es la actitud de Dios, que procede de Su naturaleza interior, no condicionada en ninguna forma, por los objetos de Su favor. Dios en Su Gracia, no está tratando con inocentes personas; sino, con pecadores bajo condenación.
El Dr. A. W. Pink expresa un interesante pensamiento: “La Gracia de Dios, es la provisión para los hombres caídos, que no pueden levantarse por sí mismos; tan corrompidos, que no pueden cambiar su naturaleza; tan adversos a Dios, que no pueden regresar a Él; tan ciegos, que no le pueden ver; tan sordos, que no le pueden oír; tan muertos que, Dios mismo, tiene que abrir sus tumbas, para resucitarlos”. Por medio del sacrificio sustituto del Señor Jesús.
Dios no puede perdonar nuestros pecados, solamente porque está lleno de Gracia. Dios es justo, no puede sobrepasar, a nuestro pecado. Su perdón se basa, en términos estrictos de Su justicia. La pena por causa de nuestro pecado, ha sido cancelada, por el Señor Jesucristo. Los pecados de cada creyente, han sido colocados en la naturaleza de nuestro Señor Jesucristo: “…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2.24). “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5.21).
Dios puede perdonar el pecado, porque la Ley ha sido reformada y la sentencia de la infracción, ha sido cancelada. No solamente la pena por nuestro pecado, ha sido cancelada; sino, que Su perfecto cumplimiento a la Ley, proveyó una justificación, que Dios pudo aprobar: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5.19). De esta manera, ocurre algo sorprendente; el Señor Jesucristo toma nuestro pecado, sobre sí mismo; mientras que Su justificación, nos es otorgada.
¡¡¡QUE INTERCAMBIO IMPRESIONANTE!!! Y esto es lo que exactamente Dios, ofrece a los que creen en Su Unigénito Hijo, JESUCRISTO. Por medio de la Fe, solamente.
Al declarar que somos justificados, por medio de la Fe en el Señor Jesucristo, debemos darnos cuenta, que la Fe, no es algo que nosotros meritoriamente, le ofrecemos a Dios, por nuestra Salvación. Es solo el medio, por el cual recibimos Su provisión, de Gracia. Se podría decir tanto de la Fe, como del arrepentimiento; pero hay dos aspectos, que deben tenerse en cuenta: la Resurrección y la Justificación.
La Resurrección del Señor Jesús. Es la garantía de nuestra Justificación: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4.5). El hecho por medio del cual, Dios levantó al Señor Jesús de entre los muertos, es un testimonio que evidencia, que satisfizo las exigencias de Dios y por eso ahora, nuestros pecados desaparecen, en la persona del Señor Jesucristo. Es el sello de aprobación, por parte del Padre, sobre la muerte expiatoria del Señor Jesús.
La Justificación es completa. No existen grados o niveles de justificación. Un niño en el Señor Jesucristo, tiene la misma justificación, que un creyente de cincuenta años de servicio, en la obra de Dios. Por lo tanto, no existe un progreso, en la justificación.
CONCLUSIÓN: Puesto que Pablo dictó sus cartas en griego, se puede señalar que la palabra traducida cómo justificación, procede del verbo dikaioô y transmite el concepto de reconocer a alguien cómo persona justa. En el Nuevo Testamento, este término aparece treinta y nueve veces y es utilizado veinticinco veces por Pablo, en la forma denominativa dikaios, que en voz pasiva significa: ser absuelto o ser justificado y en voz activa expresa la acción de absolver, amnistiar, declarar justo o justificar. Pablo declara que la justificación es un don o un regalo de Dios, que pone la vida perdurable al alcance de todos aquellos que muestran fe en sus disposiciones y es la expresión de su reconciliación a través de Cristo, con la humanidad creyente. Por lo que:
· Por la sangre derramada de nuestro bendito Sustituto, las puertas del infierno han sido cerradas para siempre, para todos aquellos por quienes Él murió.
· Por la perfecta obediencia de nuestro bendito Fiador, las puertas del cielo son abiertas de par en par, a todo el que cree.
· Mi derecho a permanecer delante de Dios, no sólo sin temor, sino en el consciente resplandor de Su favor pleno, es porque Cristo ha sido hecho "justificación" para mí.
Cristo no sólo pagó todas mis deudas, sino que me liberó totalmente de todas mis culpas.
El Dador de la ley, es mi Cumplidor de la ley.
Cada santo deseo de Cristo, cada piadoso pensamiento, cada palabra amable, cada acto justo del Señor Jesús, desde Belén hasta el Calvario, se une para formar aquella "mejor vestidura"; con la cual, la descendencia real, permanece ataviada delante de Dios.
La gracia es la verdadera esencia del Evangelio - la única esperanza para los hombres caídos, el solo consuelo de los santos, que pasan por muchas tribulaciones en su camino al reino de Dios.
APRENDIENDO DEL ARCA DE NOÉ (Reflexión)
Estas son algunas consideraciones muy importantes, para estos últimos tiempos peligrosos: No pierda el barco, manténgase atento(a), a escuchar la voz de DIOS HOY. No olvide, que todos estamos dentro del mismo barco. No forme de todo lo que le afecte, un problema y sobre todo, no le haga huecos al barco. Tampoco, trate de abrir, la puerta (a nada, ni a nadie) que Dios cierra. Comprenda, que muchas veces, Dios cierra una puerta, solo por amor; para protegerle, de un gran diluvio. No siga perdiendo el tiempo, en asuntos que no se dan; lo lamentará siempre, ya que ha invertido mucho, incluso lágrimas y esfuerzo; no los luches, no los pelees, ni les patalees. Aprenda de Noé, que una vez cerrada la puerta, olvidó lo que quedó atrás y emprendió un nuevo inicio en su vida.
Los nuevos inicios, requieren cambios; los cambios, necesitan también cambios; no se resista a ellos, no tarde mucho en tomar una decisión, por un cambio. Solo RÍNDACE A SU PERFECTA VOLUNTAD! Noé tuvo que olvidar todo, lo relacionado con la creación antigua y empezó TODO de nuevo! Los cambios requerirán: promoción y graduación; no intente quedarse eternamente en el mismo lugar o el mismo grado; Dios quiere promoverle a otro nivel y sobre todo, a un TODO NUEVO!
Planee con tiempo. No estaba lloviendo, cuando Noé construyó el arca. Manténgase en forma. Cuando tenga sesenta años u ochenta años; alguien podría pedirle hacer algo, realmente grande y tendrá que estar, bien entrenado(a)! No le haga caso a las críticas; sólo haga el trabajo, que debe ser bien hecho. No se distraiga! Construya su futuro en tierra firme y siempre dirigido(a) por Dios.
Por su seguridad, viaje con compañía. Para mayor bendición, viaje con su pareja; Dios le regala un precioso tiempo, para conocerla. La Salvación no es del que corre, ni del que quiere; sino del que Dios tiene misericordia. No manipule los tiempos de Dios, no intente inspirar lastima, para alcanzar o escalar peldaños. No juegue a ser la víctima, Dios no se impacta, ni se mueve por emociones, tarde o temprano la verdad sale a relucir! Revise sus motivaciones, Dios no puede ser burlado. No intente tomar atajos, para adelantar el tiempo de Dios, tenga mucho cuidado; no vaya a suceder que en lugar del hijo de la promesa, obtenga a un Ismael.
A Noé le tomó muchísimos, años para construir el arca. Se puede imaginar lo ocurrido, si Noé no hubiera seguido las instrucciones precisas de Dios; el arca no hubiera soportado el diluvio y todos hubieran perecido. Construya su vida y ministerio, solo usando los materiales que Él te indique, no cambies sus instrucciones, confíes en tu propio criterio. No pases por encima de nadie, respeta los tiempos de Dios! Cuando se encuentre muy estresado(a), flote por un rato. Descanse en Dios. Recuerde, que el arca fue construida por principiantes y el Titanic por profesionales; pero, el Titanic se hundió. No siempre el que lo hace mejor, es al que Dios le place llamar. Dios usa gente sencilla, para avergonzar a los sabios. No se gloríe de su mucha experiencia, talento o conocimiento. Como tampoco, se sienta inferior a los demás. Dios no comparte su gloria con NADIE! No importa la fuerza de la tormenta, cuando está con Dios, siempre habrá un arco iris esperándole. Aprenda a convivir con todos, aceptando los errores de los demás, soportando a unos y a otros. Noé, soportó más de un año, el convivir en el arca, con todo tipo de animales, colores y olores. Si no hubiera soportado con paciencia, todos hubieran perecido.
Cuando Dios le dice o promete algo, confíe y espere; muy a pesar de los cuarenta años de burlas que tenga que soportar; al final, verá que no le dejará avergonzado(a).
NUESTRA PRÓXIMA LECCIÓN: LA REGENERACIÓN.
Evaluacion
1. En terminos legales, ¿Que quiere decir Justificacion?
2. ¿Cuales son los efectos de la Justificacion?
3. ¿Por que nuestra Justificacion esta basada en Jesucristo?
4. ¿Como se puede aplicar la Justificacion a nuestra vida diaria?
5. De un resumen en sus propias palabras de la Reflexion: Aprendiendo del Arca de Noe.
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21 DE MAYO DE 2012.
Siervo del Dios Altísimo: Jorge Montes de Oca
La Justificación (Clase 17 Instituto Básico)
Publicado por Pablo Román Caballero el octubre 25, 2011 a las 8:01pm en Instituto Bíblico--Proyecto Timoteo Básico
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Pablo Román Caballero
Director
Soteriología
Evaluación
1. En términos legales, ¿Que quiere decir Justificación?
La justificación en términos legales puede referirse a:
La acción de justificar que convierte o transforma lo que era injusto o no conforme a las normas, en justo o verdadero conforme a un criterio de justicia de normas o verdad:
El término se aplica, por analogía, en numerosos contextos y situaciones frente a diversas formas de autoridad legítima o legitimada y diversos métodos y consecuencias diferenciadas.
Formas de justificación
La doctrina religiosa se fundamenta sobre la forma o manera que el hombre consigue o no la salvación eterna.
Finalmente desde el punto de vista jurídico las palabras Eximente y Atenuante, los cuales son conceptos jurídicos que permiten la justificación total o parcial respectivamente, la ponderación o consideración diferente de una conducta que de otra forma sería punible o mas punible respectivamente. Ejemplos son la defensa propia, el estado de necesidad, la incapacidad mental permanente o transitoria, etc., las justificaciones aducidas por los acusados de un delito son de debatida aplicación, como es el caso de la obediencia debida.
2. ¿Cuales son los efectos de la Justificación?
Debido a que hemos venido a estar en Jesucristo por su pura gracia hemos sido trasladados de las tinieblas a su luz admirable el cual es el lugar de la inocencia delante de Dios para mantener una comunión y comunicación estrecha con mucho amor con Dios.
Dios es el Juez y nos ha declarado inocentes por el sacrificio hecho de nuestro Señor Jesucristo que Él solamente pudo cumplir con todos los requisitos de la Ley y esto es debido a que UNICAMENTE DIOS ES EL JUEZ Y EL LEGISLADOR.
3. ¿Por que nuestra Justificación esta basada en Jesucristo?
Porque Dios justifica a los hombres y mujeres que tengan fe en el Señor Jesucristo y debido también: por la obediencia de Cristo, por el sacrificio del Señor Jesús que pudo cumplir con todos los requisitos exigidos por la Ley y debido a esto hemos sido justificados por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quién Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo su justicia a fin de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. (Romanos 3:23-24)
4. ¿Como se puede aplicar la Justificación a nuestra vida diaria?
La justificación en nuestra vida diaria la podemos aplicar primeramente regocijándonos en Él y siendo muy cuidadosos de guardar la palabra de Dios, también creer en su palabra en cualquier situación que nos encontremos para que nos vistamos con la coraza de la justicia para que creamos con el corazón para que nos sea contado por justicia.
Así mismo en nuestra vida diaria podemos aplicarnos lo que dice la escritura “estemos juntamente crucificados con Cristo y ya no vivamos nosotros para que Cristo viva en nosotros y lo que vivamos en la carne lo vivamos en la fe del Hijo de Dios, el cual nos amó y se entregó a si mismo por nosotros” (Gálatas 2:20)
5. De un resumen en sus propias palabras de la Reflexión: Aprendiendo del Arca de Noé.
Bien entrenados
No hacer caso a las críticas
Hacer un trabajo bien hecho
Construir nuestro futuro en tierra firme y siempre dirigido por Dios
13Viajar con compañía por seguridad y principalmente con nuestra pareja.
14No intentar inspirar lástima para alcanzar peldaños y no jugar a ser la víctima.
15Revisar nuestras emociones.
16 No debemos tomar atajos
17 Seguir con fidelidad las instrucciones precisas de Dios
18 Construir nuestra vida y ministerio solo con los materiales que Dios te indique.
19 No cambies sus instrucciones ni confíes en tu propio criterio.
20 No pases por encima de nadie
21 Respeta los tiempos de Dios.
22 No te gloríes de tu mucha experiencia, talento o conocimiento.
23 Tampoco te sientas inferior a los demás.
24 Aprende a convivir con todos aceptando los errores de los demás, soportándonos unos a otros.
Las siguientes respuestas pertenecen al inciso 12 (solo que por alguna razón al pegar esta lección en este cuadro me da las respuestas al final de dicho inciso)(mil disculpas)

© 2012 Creado por Pablo Roman Caballero.